El Valle de Guadalupe, en Ensenada, se ha consolidado como el centro vinícola más importante de México, aportando prestigio a nuestro país, y algunas de sus vinícolas son reconocidas por sus aportaciones a la producción y calidad de esta industria
El Valle de Guadalupe, en Ensenada, se ha consolidado como el centro vinícola más importante de México, aportando prestigio a nuestro país. Se trata de una zona de más de 150 ranchos vinícolas que impulsan de manera fuerte a la economía de Baja California, con la producción de vino, pero también con el turismo y ahora la gastronomía, pues atraen a miles de visitantes cada año.

En este artículo expondremos a cuatro de las marcas más vendidas y reconocidas del Valle de Guadalupe, que se han ganado ese mérito gracias a que son empresas con una gran tradición y vanguardia dentro de esa industria, y han alcanzado ese reconocimiento a raíz del volumen que producen y visibilidad comercial:

MONTE XANIC
Es considerada una de las bodegas boutique más influyente de México, y la tercera más grande del país.
Produce aproximadamente 60,000 cajas al año y es altamente reconocida tanto en México como en el extranjero con etiquetas como Gran Ricardo, Calixa y Ediciones Limitadas.
Fundada en 1987 en el Valle de Guadalupe, Monte Xanic nació del sueño de cinco amigos apasionados por el vino: Hans Backhoff, Ricardo Hojel, Manuel Castro, Tomás Fernández y Eric Hojel.
Con visión innovadora, introdujeron técnicas modernas que revolucionaron la enología mexicana. Su nombre, que significa “flor que brota” en lengua indígena, simboliza renovación.
Monte Xanic ha cosechado premios internacionales y se ha consolidado como referente de calidad, orgullo y excelencia, impulsando el prestigio vitivinícola de Baja California y de México en el mundo.

L.A. CETTO
Fundada en 1928, es la bodega más grande de México y representa una parte significativa de la producción vinícola nacional.
Es una de las vinícolas más antiguas y reconocidas de México. Establecida en el Valle de Guadalupe, consolidó su prestigio con la llegada de Luis Agustín Cetto, quien impulsó su expansión y modernización.
Con casi un siglo de tradición, ha sido pionera en la producción de vinos de calidad, obteniendo premios internacionales. Hoy, L.A. Cetto es símbolo del desarrollo vitivinícola de Baja California y un embajador del vino mexicano en el mundo.
Sus vinos (Cabernet Sauvignon, Petite Sirah, Don Luis) son extremadamente comunes en supermercados y tiendas en Tijuana y la frontera.

BODEGAS DE SANTO TOMÁS / CASA DOMECQ
Santo Tomás es la vinícola más antigua del país y Domecq (antes Vides del Guadalupe) junto a Cetto controla cerca del 80 % de la producción nacional.
Bodegas Santo Tomás, fundada en 1888 en Ensenada, es la vinícola más antigua de Baja California y un pilar de la vitivinicultura mexicana. Inició con viñedos plantados por Francisco Andonaegui y el italiano Miguel Ormart, y en 1932 fue adquirida por Abelardo L. Rodríguez. A lo largo de más de un siglo, ha combinado tradición y modernidad para producir vinos de calidad reconocida.
Su legado histórico y su compromiso con la innovación han consolidado a Santo Tomás como referente del vino en México y el mundo.

VIÑAS DE GARZA
Encabeza varios listados como el vino tinto mexicano más sobresaliente por su complejidad y elegancia.
Viñas de Garza, fundada por Amado Garza en el Valle de Guadalupe, es una vinícola familiar reconocida por su producción artesanal y de alta calidad.
Desde sus inicios, ha apostado por métodos tradicionales y cuidado en cada detalle, logrando vinos exclusivos que reflejan la esencia del terruño bajacaliforniano.

BARÓN BALCHÉ
Barón Balché, fundada en 1997 por Juan Ríos en el Valle de Guadalupe, combina técnicas modernas con la herencia vitivinícola de la región.
Sus vinos, inspirados en la cultura kumiai, destacan por su complejidad y carácter. La bodega se ha posicionado como referente de calidad y prestigio en Baja California.
Su nebbiolo puro con 48 meses en roble francés destaca por su complejidad y capacidad de guarda.

ADOBE GUADALUPE
Adobe Guadalupe fue fundada en 1997 en el Valle de Guadalupe, combina la producción de vinos premium con hospitalidad y arte. Inspirada en la arquitectura colonial, la bodega rinde homenaje a arcángeles en sus etiquetas. Es reconocida por su elegancia, calidad y experiencias enoturísticas únicas.
Fundamental para elevar la vinicultura artesanal del valle, reconocido por blends estructurados y aromáticos como Kerubiel.
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