TIJUANA, B.C. — Cada 22 de agosto, el Día Nacional del Bombero, nos invita a detenernos y mirar a quienes, sin dudarlo, ponen su vida en la línea para proteger a los demás. En una metrópoli vibrante y compleja como la nuestra, los bomberos están ahí para todos.
Y aunque Tijuana tiene el orgullo de contar con uno de los departamentos más preparados y vanguardistas del país, la realidad de ser uno de los municipios con mayor crecimiento en México nos recuerda algo fundamental: cuando se trata de salvar vidas, el esfuerzo y las manos siempre son necesarios.
Para adentrarnos en el lado más humano de esta heroica labor, la historia del bombero Pedro Perfecto Lugo, Subdirector operativo del Departamento de Bomberos de Tijuana, sirve como un reflejo vivo del alma de la corporación; un hombre cuya trayectoria nos recuerda que esta profesión requiere tanto ciencia y método como corazón.

El peso del uniforme y el motor detrás de la sirena
Portar el uniforme de los bomberos de Tijuana es cargar con una historia de honor.
Para Pedro Perfecto, ese compromiso comenzó a gestarse el 11 de septiembre de 2001. Inspirado por la valentía y la dedicación de los 343 bomberos que cayeron durante el incidente de las Torres Gemelas en Nueva York,el comenzó en el departamento de Bomberos de Tijuana un año después, el 14 de Septiembre de 2002 motivado y con la convicción de que todas las vidas importan.


Más allá de la fuerte tradición familiar que existe en la ciudad respecto a este oficio, vestir la camisa y llevar la cruz maltesa representa adoptar un código de valores y servicio.
Ser bombero dejó de ser un simple oficio para convertirse en una profesión rigurosa basada en el método científico.
Hoy, el área operativa del departamento de Bomberos de Tijuana cuenta con nueve divisiones especializadas para atender cualquier emergencia que la ciudad pueda tener:
- Rescate y Emergencias Médicas: La división de mayor demanda diaria, vital para brindar soporte de vida en los minutos dorados de cualquier accidente.
- División Forestal: Especialistas en contener el fuego en los cerros y cañones, un reto crítico durante los vientos de Santa Ana.
- Materiales Peligrosos (HazMat): Encargados de proteger a las familias ante accidentes químicos en una de las capitales industriales de México.
- Búsqueda y Rescate Urbano (USAR): Expertos en estructuras colapsadas, zanjas y espacios confinados.
- Rescates en Zonas Agrestes y Verticales: Elementos de élite que descienden con cuerdas para salvar vidas en los barrancos más profundos de la ciudad.
- División de Salvavidas: Los custodios de nuestra costa y expertos en rescate acuático.
- División K-9: Binomios caninos que trabajan hombro a hombro con los bomberos para rastrear personas extraviadas o atrapadas bajo escombros.
- Tecnología y Drones: Los “ojos en el cielo” que mediante mapeo térmico guían a los elementos en tierra para no arriesgar sus vidas a ciegas.
- Comunicaciones: El sistema nervioso central que coordina cada movimiento para que, sin importar el tráfico o la distancia, la ayuda siempre llegue.
Quienes integran la corporación enfrentan jornadas de altísima exigencia. Y aunque el motor personal de cada elemento es su propia familia, al momento de subir a la unidad, la prioridad absoluta es la ciudadanía.
La convicción es clara: mantener un control de calidad impecable y utilizar todas las herramientas posibles para servir a la gente, porque a ellos se deben.



La lección que transformó vidas
Detrás del combate al fuego hay una labor social constante y cicatrices que se convierten en lecciones. En 2005, Pedro Perfecto vivió un episodio que cambiaría el rumbo del departamento de bomberos.
Durante un choque vehicular, una persona quedó atrapada en un espacio sumamente estrecho donde solo él podía ingresar. Sin embargo, antes de lograr la extracción, la víctima entró en paro respiratorio, lo que convirtió el rescate en un riesgo mayor.
Llegar a la estación ese día fue un punto de quiebre. El equipo comprendió la urgencia de prepararse para cualquier escenario real. Este suceso impulsó una transformación que hoy hace del departamento de bomberos de Tijuana un referente, brindando entrenamientos gratuitos y operando bajo tres pilares inquebrantables: salvar vidas, proteger el medio ambiente y salvaguardar el patrimonio de las familias.

Una ciudad que toca el cielo y el reto para los bomberos
Tijuana no se detiene; su crecimiento acelerado plantea un desafío inédito: la verticalidad. La corporación, históricamente experta en estructuras de menos de cinco pisos, se enfrenta hoy a una nueva fisonomía urbana.
Para hacer frente a esto, el año pasado un equipo viajó a Nueva York con el propósito de estudiar las necesidades y tácticas que exige el combate de incendios en grandes alturas.
Y es que, en una institución que busca la excelencia, se reconoce que el equipo nunca es suficiente. Entre más grande es el municipio, más apremiante es la necesidad de maquinaria, manos y tecnología.
Actualmente, la ciudad es cuidada por 19 estaciones, una central y un campo de entrenamiento, manteniendo en operación diaria 22 máquinas extintoras. Aunque la tecnología avanza, el reto de equipar a uno de los mejores cuerpos de bomberos del país es una labor constante.


Profesionalización y el semillero de nuevas generaciones
Ese camino de mejora continua tiene una de sus más grandes expresiones este mes de septiembre, con la celebración del 5.º Congreso Nacional e Internacional de Bomberos que tendra lugar del 21 al 25 de septiembre en el Grand Hotel de Tijuana.
La sed de preparación es tal, que los 750 lugares disponibles se agotaron en tan solo 25 minutos.
Todo este esfuerzo sirve de inspiración para las nuevas generaciones. Hoy, el departamento busca jóvenes impulsados por la convicción y la pasión por salvar vidas, más que por la tradición.

En un entorno donde las jornadas son de 24 horas de trabajo por 48 de descanso, los nuevos reclutas (muchos ya con títulos universitarios) deben forjar su criterio desde cero, pasando por la formación paramédica, la academia y el voluntariado antes de operar en campo.
Como afirman dentro de la corporación: cuando hay verdadera vocación, este deja de sentirse como un trabajo para convertirse en la mejor profesión del mundo.

Hermandad binacional
La labor de rescate no conoce muros. La corporación mantiene una sólida red de apoyo con Tecate y Rosarito, saliendo a apoyar cuando la región lo necesita. A su vez, la sinergia con el sur de California es vital; como ciudades hermanas, comparten protocolos en rescate, salvavidas y materiales peligrosos, actuando como un frente unido.
Bajo esta visión de respeto absoluto, Tijuana destaca a nivel nacional con una política humanitaria ejemplar: todas las vidas cuentan.

Al ser el primer departamento en México equipado con Pet-Kits (equipos de rescate especializados que incluyen mascarillas de oxígeno de diferentes tamaños y mangueras adaptadas para reanimar a perros, gatos y otros animales), los bomberos están capacitados para reanimar y rescatar animales, demostrando que ninguna vida es menos importante cuando está en peligro.
Ese nivel de empatía es devuelto con creces por la ciudadanía. En cada gran incendio, los tijuanenses se organizan para llevar comida y agua a los elementos en combate.
Para quienes desean arropar a la institución de manera formal, la Asociación Pro Bomberos de Tijuana se mantiene como el puente para canalizar donativos y fortalecer a la corporación.

Este 22 de agosto, el mensaje de nuestros bomberos para las familias tijuanenses es un compromiso de cara al futuro: seguir mejorando los tiempos de respuesta y mantener sus estaciones estratégicamente listas para la ciudad.
A su vez, el mensaje de Ruta25 para ellos es un profundo agradecimiento.
Gracias por su ciencia, por su corazón, por su valentía, por su compromiso con la vida y por recordarnos, cada que escuchamos la sirena de un camión de bomberos, que todas las vidas importan.

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