El sueño de muchos ciclistas de una ciudad amigable con ciclovías para poder recorrerla y disfrutarla sigue siendo lejano; la visión de una Tijuana conectada con ese tipo de vialidad, seguras y funcionales permanece en suspenso
El sueño de muchos ciclistas de una ciudad amigable con ciclovías para poder recorrerla y disfrutarla sigue siendo lejano; a julio del presente año, la visión de una Tijuana conectada con ciclovías seguras y funcionales permanece en suspenso.
El proyecto del corredor del Río Tijuana está detenido por trabas administrativas y dependencias constructivas; la infraestructura existente, limitada, mal señalizada y frecuentemente invadida por vehículos, desalienta el uso.
La población ciclista activa, aunque minoritaria (menos del 1 %), reclama soluciones reales: carriles protegidos bien diseñados, respeto vial, iluminación y continuidad urbana.
Mientras tanto, la mayoría sigue prefiriendo los autos ante el riesgo y el desgaste físico que implica pedalear en una ciudad pensada para el automóvil.

PROYECTO DETENIDO
El ambicioso proyecto de ciclovía binacional planeada sobre la canalización del Río Tijuana, que contemplaba un tramo de aproximadamente 3.5 km, sigue detenido a julio de 2025. El Consejo de Desarrollo de Tijuana (CDT) confirmó que la paralización se debe principalmente a la falta de permisos municipales y a la espera por la conclusión del Viaducto Elevado, una infraestructura clave que debe integrarse al diseño urbano antes de seguir con obras ciclables.
El Consejo de Desarrollo de Tijuana (CDT) explica que incluso las rampas de acceso —dos entradas esenciales al recorrido previsto— no se han autorizado aún por el Ayuntamiento.
“El desarrollo del proyecto depende de autorizaciones municipales, principalmente para la construcción de dos rampas que facilitarían el acceso al recorrido planeado en el bordo”.
Adicionalmente, esta fase inicial requeriría una inversión estimada de 4 millones de pesos, financiada por el Fideicomiso Empresarial (Fidem), pero aún no se puede iniciar sin los permisos correspondientes.
Con anterioridad, otros reportes del CDT mencionaban la necesidad de una inversión aún mayor, cercana a 100 millones de pesos, para recuperar y rehabilitar más de 12 km de corredor funcional, incluyendo senderos tanto peatonales como ciclables en la zona del río.
Por tanto, lejos de avanzar hacia la conectividad con San Diego —en un ambicioso puente ciclista binacional—, el plan permanece sin movimiento y sin una ruta clara para su ejecución.

USO DE LA BICICLETA EN TIJUANA
El contraste con otras ciudades se hace evidente: menos del 1 % de la población tijuanense utiliza la bicicleta como transporte diario. En promedio, apenas el 0.59 % de los trabajadores y 0.16 % de los estudiantes la emplean para desplazarse a sus actividades.
Aunque en el municipio se habla de una ciclovía de 13 km, solo 5 km estarían realmente confinados con barreras físicas; el resto apenas conserva pintura en el pavimento que muchas veces no se respeta.
Desde comunidades activas como la emisora “Embajadores de amor al ciclismo Tijuana”, hasta ciclistas urbanos independientes, tienen demandas muy sentidas.
Una de ellas es la falta de iluminación en la ciclovía del bulevar Benítez, un tramo considerado el más utilizado; varios ciclistas han señalado que deben comprar lámparas personales o chalecos reflectantes por su cuenta para usarlos de noche con seguridad.
Invasión vehicular al carril, donde automovilistas estacionan o transitan en la ciclovía. La Secretaría de Movilidad planea sanciones más severas, incluyendo llevar los autos al corralón, aunque aún no hay un presupuesto definitivo para reforzar señalización y protección física.
Infraestructura deficiente o mal diseñada: bloques rotos, señalización insuficiente, ausencia de canalizadores adecuados. Un punto oficial señaló que “la ciclovía se encuentra sin la adecuada señalización que marca la Norma Oficial Mexicana, lo cual la convierte en un grave riesgo y un desperdicio de dinero”.

En foros de la comunidad tijuanense, emerge un sentir común: la ciudad no está pensada para la bicicleta como opción sería de transporte. Por ejemplo, un usuario comenta:
“La infraestructura de Tijuana. No es amigable con el ciclista… no hay mucha infraestructura, hay muy poca ciclovía y la que hay no es respetada al cien por los vehículos”.
Y otro añade:
“La geografía de Tijuana no da para ser ‘bicicletera’, son muchos cerros y es muy difícil subir una pendiente muy inclinada en bici…”
Entre relatos de rutas laborales de más de 15 km con pendientes extremas, falta de acotamientos y ausencia de respeto vial, se repite una recomendación casi universal: si no vives y trabajas en zonas planas, mejor olvidarte de usar la bicicleta como medio de transporte diario.
Activistas como Ivonne Ache destacan que la demanda de ciclovías de calidad persiste, mientras que los trayectos actuales presentan claros riesgos por falta de protección física y cultura vial.
CONTEO CICLISTA TIJUANA
En 2024, el Conteo Ciclista Tijuana recopilado por voluntarios en colaboración con la iniciativa Estrategia Misión Cero e instituciones públicas reveló que, durante días laborales, al menos 1,634 personas utilizan la bicicleta como medio de transporte en la ciudad.
De todos los trayectos contabilizados, aproximadamente el 5% fueron en bicicleta eléctrica, una proporción notablemente alta si se compara con otras ciudades como Ensenada (0.3 %) y Oaxaca de Juárez (0.2 %).
El estudio también identificó que solo el 4.2 % de los ciclistas son mujeres, contrastando con el 12% registrado en otras urbes como Querétaro; sin embargo, destacó una presencia significativa de personas adultas mayores que utilizan la bici.
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Embajadores de Amor al Ciclismo Tijuana
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