El tomate y la papa han estado en nuestras mesas por siglos, pero ¿sabías que comparten un origen mucho más profundo de lo que imaginas? Más allá de ser parte de la misma familia botánica, un reciente estudio genómico reveló que estas dos plantas están unidas por un evento evolutivo extraordinario ocurrido hace millones de años en Sudamérica.

Un cruce ancestral que cambió todo
Según la investigación, la papa moderna surgió de un antiguo evento de hibridación entre un ancestro del tomate silvestre y una planta parecida a la papa llamada Etuberosum. Este cruce, ocurrido hace unos 8 o 9 millones de años, dio origen a una nueva línea evolutiva capaz de desarrollar tubérculos, algo que ninguno de los dos “padres” podía hacer por sí solo.
El tomate aportó un gen llamado SP6A, que actúa como interruptor maestro para la formación de tubérculos. Por su parte, el Etuberosum brindó el gen IT1, clave para el crecimiento de los tallos subterráneos. La combinación de estos dos genes transformó para siempre la historia evolutiva de las plantas comestibles.

Parientes cercanos en la naturaleza (y en el idioma)
Ambas plantas pertenecen a la familia de las solanáceas y al mismo género: Solanum. Por eso, aunque uno da fruto y el otro raíz, sus hojas y flores tienen una apariencia similar.
Y no solo están relacionadas por la biología. El idioma también delata su cercanía: “tomate” proviene del náhuatl tomatl, mientras que “potato” (papa, en inglés) influyó en la grafía moderna de tomato. Un cruce lingüístico que refleja su entrelazada historia cultural.

¿Por qué son tan distintos el tomate y la papa?
Lo que las diferencia no es su estructura vegetal, sino el órgano que comemos: el tomate es un fruto, la papa un tubérculo. Además, el cruce permitió que la papa evolucionara para sobrevivir en las condiciones extremas de los Andes, almacenando agua y nutrientes bajo tierra, lo que le dio una ventaja evolutiva única.

¿Qué nos deja esta historia?
- La papa moderna existe gracias a un cruce con el ancestro del tomate.
- Ambas pertenecen a la misma familia (Solanaceae) y género (Solanum).
- Sus diferencias son el resultado de millones de años de evolución divergente.
- Hoy existen más de 100 especies de papas silvestres, herederas de aquel cruce ancestral.

Más allá de la genética, una lección de asombro
Este hallazgo no solo reescribe la historia de la papa y el tomate, sino que nos recuerda cómo la naturaleza, a través de híbridos improbables, puede regalarnos los alimentos que hoy consideramos indispensables. La próxima vez que prepares una ensalada o unas papas al horno, piensa que estás comiendo el fruto de una alianza milenaria, escondida bajo tierra por millones de años.
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