Tijuana vive un momento inédito vertical en su historia urbana: alrededor de 90 edificios ya están en construcción o cuentan con permisos vigentes
Tijuana crece, ahora, hacia arriba.
Tijuana vive un momento inédito en su historia urbana: alrededor de 90 desarrollos en altura ya están en construcción o cuentan con permisos vigentes, según datos del Consejo Estatal de Profesionales Inmobiliarios de Baja California (Cepibc).
Cada uno de estos edificios alberga en promedio 40 departamentos, y la tendencia responde principalmente a la saturación del espacio horizontal y al deseo de acercar vivienda a zonas con infraestructura consolidada.
Aunque la mayoría de estos edificios están destinados a uso residencial, los proyectos más recientes incorporan usos mixtos. En zonas como la Avenida Revolución se edificarán ocho nuevos verticales que combinarán vivienda con consultorios médicos, hoteles, comercios, gimnasios —incluso cines— todo dentro de un mismo inmueble.

Este enfoque multifuncional refleja una visión de urbanismo integral, en la que el edificio no solo aloja a residentes, sino que genera una micro-ciudad con amenidades diversas.
IMPACTO DEL DESARROLLO
Uno de los puntos a favor de este fenómeno es la mejora en movilidad: al ubicar más personas cerca de centros de trabajo, servicios y transporte, se reducen los traslados largos hacia la periferia, contribuyendo al bienestar urbano. Además, los desarrollos verticales suelen aparecer en zonas con infraestructura existente, lo que ayuda el aprovechamiento del entorno.
Empresarios del sector inmobiliario han resaltado que muchos proyectos están diseñados con criterios de sustentabilidad y mayor conciencia arquitectónica, incorporando iluminación, seguridad y urbanismo de calidad, lo cual podría elevar las condiciones de los barrios en los que se insertan.

También se destaca que el aumento en oferta de vivienda podría ayudar a estabilizar —o moderar— los precios de renta en un mercado donde la demanda es histórica.
RETOS DEL DESARROLLO VERTICAL
Sin embargo, el crecimiento vertical también acarrea retos significativos. En colonias como Cacho, Lomas o Terrazas de Agua Caliente, residentes han expresado molestia por la falta de estacionamiento y la invasión comercial sobre zonas originalmente residenciales. Uno comenta que ahora “no hay donde estacionarse” y que la privacidad de antes “ya no existe”.
En Playas de Tijuana, vecinos han organizado protestas denunciando que al menos siete proyectos verticales para la construcción de edificios (como Playa Norte, Civantia, Torre Pacífico o Paseo del Mar) avanzan sin consideración al impacto vial, ambiental o de servicios. Culpan a las autoridades de priorizar intereses económicos por encima del bien común.

Ciudadanos manifiestan su sentir en redes sociales sobre este fenómeno:
“Permitir un nuevo fraccionamiento significa quitar agua a otros, saturar vialidades, desbordar drenajes…”
Otro agrega: “Los edificios no están pensados en el cliente mexicano, sino en el ciudadano estadounidense o residente de EU”
Además, especialistas advierten sobre una posible “burbuja inmobiliaria”. El crecimiento acelerado de edificios de 10 a 15 niveles en zonas privilegiadas podría superar la demanda real, generando desocupación y descenso en precios.
Parte de la inversión proviene de capitales externos, lo que también alimenta financiar el suelo urbano, como ya se ha observado en otras ciudades.
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