
Desde el pitazo inicial, el PSG dominó con autoridad y deslumbró con goles tempraneros que sepultaron al Inter de Milán en una noche para la historia.
La final de la UEFA Champions League 2025 en el imponente Allianz Arena de Múnich prometía emociones, y no decepcionó. PSG y el Inter de Milán se enfrentaban en un duelo que quedará grabado en la memoria de los aficionados, pero no por la igualdad o el drama esperado, sino por el aplastante dominio parisino que terminó en una goleada histórica.
Los primeros diez minutos fueron un tanteo, con ambos equipos peleando la posesión sin atreverse a arriesgar demasiado. Pero el guion cambió abruptamente en el minuto 11. Un centro preciso de Doué encontró a Achraf Hakimi, quien, aplicando la ley del ex, empujó el balón a la red y desató la locura en las gradas. Era un gol temprano, algo poco habitual en las últimas finales, y el PSG ya comenzaba a marcar territorio.

El golpe noqueó al Inter, que intentó reaccionar, pero fue el PSG quien volvió a brillar. Al minuto 20, en un contragolpe fulminante, Dembélé tomó el balón desde medio campo, condujo con maestría y, con una pausa inteligente, asistió a Doué. El disparo, ligeramente desviado, se coló en la portería para el 2-0. La dupla Doué-Dembélé comenzaba a escribir una historia de ensueño.

El Inter intentó acercarse al área rival, pero sus intentos carecieron de contundencia y precisión. El primer tiempo terminó con un PSG dominante, paseando el balón y dejando al Inter sin respuestas, con un marcador que reflejaba la realidad: 2-0.
La segunda mitad fue un monólogo parisino. Al minuto 62, Doué volvió a aparecer para anotar su doblete y poner el 3-0, prácticamente sentenciando la final. El Inter parecía un equipo desdibujado, incapaz de encontrar la fórmula para frenar la avalancha parisina.
Y como si fuera poco, al minuto 72, Kvaratskhelia protagonizó un mano a mano letal contra Sommer, definiendo con frialdad y poniendo el 4-0. La grada explotaba, la noche se teñía de azul y rojo, y la Orejona parecía más cerca que nunca para el PSG.
Para cerrar la fiesta, en el minuto 87, el recién ingresado Mayulu selló la goleada con un quinto gol que desató la euforia total. París celebraba su primera Champions League con un marcador escandaloso que dejó al Inter como un ejemplo de cómo no jugar una final.
Esta noche, en Múnich, el PSG no solo ganó un título, sino que escribió una página gloriosa en su historia, mostrando un fútbol vibrante, efectivo y demoledor. El Inter, por su parte, deberá reflexionar sobre una actuación que decepcionó a propios y extraños, mientras los parisinos levantan la ansiada Orejona por primera vez. ¡Una final para el recuerdo!
Resumen del partido:
