Según datos del Beer Institute, las exportaciones a Estados Unidos se redujeron un 2.7 %, una caída atribuida directamente al endurecimiento de las políticas migratorias del vecino del norte
Les tenemos una noticia, buena o mala, dependerá del cristal con que la mire.
La cerveza mexicana, un símbolo de identidad y orgullo nacional, enfrenta un inesperado traspié en el primer semestre del año.
Según datos del Beer Institute, las exportaciones a Estados Unidos se redujeron un 2.7 %, una caída atribuida directamente al endurecimiento de las políticas migratorias del vecino del norte, que ha impactado el consumo de esta bebida entre comunidades clave.
Del 1° de enero al 30 de junio de 2025, México envió 545.4 mil millones de galones de cerveza a Estados Unidos, en contraste con los 560.7 mil millones del mismo periodo en 2024.
Esta baja, no solo rompe una racha de crecimiento sostenido, sino que revela cómo decisiones políticas pueden trascender el terreno migratorio y afectar patrones de consumo y comercio.

Bill Newlands, director ejecutivo de Constellation Brands —empresa encargada de marcas icónicas como Corona y Modelo— señaló que el endurecimiento migratorio ha provocado una menor afluencia de consumidores hispanos a supermercados y puntos de venta.
“Los consumidores están comprando menos”, reconoció Newlands, revelando un vínculo directo entre políticas de deportación y disminución en las ventas.
Este retroceso contrasta con momentos recientes de crecimiento histórico: en el primer semestre de 2021, durante la pandemia, las exportaciones mexicanas de cerveza repuntaron un asombroso 21.7 %, lo que evidencia la magnitud del cambio actual.
MÉXICO MANTIENE LIDERAZGO
A pesar de la caída, México sigue siendo, con mucho, el principal proveedor de cerveza para el mercado estadounidense. En el primer semestre de 2025, representó el 89.4 % del total, lejos del segundo lugar ocupado por Países Bajos, con apenas 51.9 millones de galones.
En contraste, otros países sufrieron mermas más severas: Canadá, a pesar del T-MEC y libre de aranceles, vio caer sus ventas un 81.5 %, mientras que Italia y Países Bajos experimentaron caídas del 63.7 % y 13.0 %, respectivamente.

La caída del 2.7 % en las exportaciones marca no solo un revés económico, sino también simbólico: una bebida que enaltece a México en el extranjero ahora se enfrenta a una crisis impulsada por la xenofobia institucional. La disminución afecta a toda la cadena: productores, distribuidores, puntos de venta e incluso empleo indirecto ligado al sector cervecero.

Esta situación forma parte de una caída del 5 % en las importaciones globales de cerveza hacia Estados Unidos durante el mismo periodo.
RUTAS POSIBLES PARA REMONTAR
Para reactivar las ventas, quienes saben de estas contracciones económicas, señalan la necesidad de fortalecer estrategias de mercado, diversificación de destinos y campañas que recuperen la confianza del consumidor, especialmente ante comunidades latinas, históricamente promotoras de la cerveza mexicana.
Además, la cooperación y diplomática podría abrir oportunidades ante un mercado que, pese a los retos, sigue siendo el principal destino cervecero de México.

Para los conocedores este es un llamado de alerta. Recuerda que el comercio no se da en el vacío, sino inmerso en contextos sociopolíticos que pueden torcer rutas y alterar cifras. Mientras México mantiene su liderazgo como proveedor cervecero, el reto será reconectar con los consumidores y sortear barreras que van más allá de aranceles: son barreras humanas.
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