El Conjuro 4 retoma el legado familiar con un enfoque más íntimo y aterrador

En esta película nos adentramos en una nueva aventura de la familia Warren, quienes ya se encuentran retirados y viviendo una vida cotidiana junto a su hija Judy. Desde el inicio, se muestra una situación tensa y de vida o muerte, al más puro estilo de la saga, que pone la piel de gallina y mantiene al espectador pegado a la pantalla, preguntándose cómo lograrán detener esta nueva amenaza.

El ritmo y guion se centran en un ángulo diferente, enfocándose más en los problemas familiares de los Warren que en los casos paranormales en sí. En algunas escenas, esta pausa puede sentirse un poco extensa, generando cierta impaciencia (”¿y ahora qué sigue?”). Por otra parte, el personaje de Judy, que en entregas anteriores había tenido menos protagonismo, recibe finalmente el espacio que merece, aportando frescura a la trama.

La familia nueva, los Smurl, resulta fácil de empatizar y no pasan desapercibidos en la historia. De hecho, el suceso principal que conecta con el pasado de Judy regresa a causa de una acción no intencional de ellos, lo que obliga a los Warren a salir del retiro por última vez para enfrentarlo. Esta vez, cuentan con el doble de apoyo, incluida Judy y su futuro esposo Tony, aunque ya sin la presencia del Padre Gordon, un personaje querido que siempre fue parte fundamental en las entregas anteriores y cuya ausencia se siente mucho en la pelea final.

El conflicto que enlaza el nacimiento de Judy con el nuevo caso está perfectamente manejado, sin dejar cabos sueltos y llevando la historia de manera fluida.

Los sustos y la acción se presentan de manera natural y efectiva, evitando los típicos sobresaltos predecibles. Aunque algunos momentos tranquilos pueden parecer largos, la intensidad de los enfrentamientos con fuerzas demoníacas hace que valga la pena. Las actuaciones cumplen bien su función, destacándose especialmente Patrick Wilson y Vera Farmiga, quienes mantienen esa química espléndida como esposos y detectives paranormales. El final, aunque se apoya en el clásico “el poder de la familia vence”, conserva su emotividad.

En resumen, si esperas algo más extravagante o similar a las entregas anteriores, esta película puede resultar distinta y más pausada, pero no decepciona y sirve como un cierre digno para la saga, brindando un final feliz y sentido, tal como ocurre en la vida real.

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Calificación: 7.5 de 10