Perspectivas de las aguas transfronterizas México-Estados Unidos: Orientaciones hacia la seguridad hídrica
Tijuana, B.C.- La frontera norte no solo es un límite geográfico, también es un espacio de convivencia ambiental donde el agua, ese recurso vital, se convierte en protagonista de tensiones, desafíos y, sobre todo, posibilidades. En un contexto donde millones de personas dependen de fuentes hídricas compartidas entre México y Estados Unidos, la seguridad hídrica transfronteriza es hoy más urgente que nunca.

Un panorama compartido y desigual
Actualmente, más de 23 millones de personas en México dependen directamente de las aguas proveniente de cuencas compartidas con Estados Unidos, como el río Bravo o el río Colorado. A pesar de contar con tratados como el de 1944, los retos se multiplican ante el estrés hídrico, el crecimiento urbano desordenado, el cambio climático y la falta de coordinación entre gobiernos.

Uno de los principales hallazgos del reciente Taller sobre Aguas Transfronterizas 2025, documentado por CERSHI (Centro de Estudios en Recursos Sustentables Hídricos e Internacionales), es que no existe un manejo conjunto efectivo de las aguas superficiales y subterráneas. La información sigue siendo limitada, el monitoreo es escaso y, en muchos casos, la gestión se ve atrapada por posturas nacionalistas rígidas que obstaculizan la cooperación binacional.
Seguridad hídrica: entre la gestión y la resiliencia
20 especialistas analizaron diversos ejes críticos: desde la calidad del agua y la eficiencia de los sistemas de saneamiento, hasta la economía circular del agua, la falta de inversión en infraestructura y el debilitamiento de la gobernanza institucional. Se insistió en que la seguridad hídrica no se logra solo con obras hidráulicas, sino con estrategias integrales y cooperación binacional real.

Además, se identificó que el 80% de las aguas en California podría llegar a ser reutilizada en el futuro cercano, algo que pone sobre la mesa la necesidad de invertir también en tecnologías de tratamiento y reciclaje del agua en México. La zona fronteriza necesita con urgencia medidas que permitan mejorar la eficiencia de uso del agua, frenar las extracciones irregulares y actualizar los marcos normativos.
Hacia una visión compartida del recurso hídrico
Uno de los grandes retos es romper con la percepción de que los tratados de agua sólo benefician a un país. Si bien las tensiones diplomáticas existen, lo cierto es que la solución pasa por asumir que el agua es un bien común que no reconoce fronteras. Tanto México como Estados Unidos enfrentan las consecuencias del deterioro ambiental, la sobreexplotación y la falta de planificación a largo plazo.
Además, fenómenos recientes como los “hidrorefugiados” —personas desplazadas por la falta de acceso al agua— nos recuerdan que la crisis hídrica ya no es un problema del mañana: es una realidad de hoy.
El agua no divide, el agua une
Frente a un escenario climático cada vez más extremo y desigual, la cooperación binacional en temas de agua debe dejar de ser una opción para convertirse en una prioridad ineludible. No se trata solo de acuerdos firmados en papel, sino de acciones concretas que garanticen el derecho al agua para todas las personas, sin importar de qué lado de la frontera estén.
La seguridad hídrica es un desafío compartido. Si el agua se agota o se contamina, todos perdemos. Pero si somos capaces de cuidarla, gestionarla de forma responsable y entenderla como un vínculo y no como una barrera, entonces todos salimos ganando.
El agua no debe ser una frontera: el agua nos une.
Puedes consultar el documento completo aquí:
Memoria Taller Aguas Transfronterizas 2025 – CERSHI
Si conoces o sabes de alguien que esta haciendo mal uso de este recurso o se encuentra haciendo una extracción de agua sin permiso en algún cuerpo acuífero, podrás hacer una denuncia a través de la CONAGUA aquí.
Portal de denuncias de aguas nacionales (PODAM)
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