Mover una carrera de ultradistancia a través del desierto central de Baja California no es solo una cuestión de kilómetros. Es una operación precisa donde cada decisión pesa tanto como cada paso. En Nómadas Ultratrail, la logística no es un complemento: es el eje invisible que sostiene la experiencia completa. Así lo conciben quienes la diseñan y la operan desde dentro del territorio: Antonio Hernández, director deportivo de Nómadas Ultratrail y de Península Trail Running, y Ricardo Avilés, director de la carrera Nómadas Ultratrail y director de Baja Travesies.
Ambos coinciden en una idea central: el desierto no admite improvisaciones. Para que 100 corredores crucen de un mar a otro, es necesario mover, coordinar y cuidar a casi 150 personas entre participantes y staff, además de garantizar agua, alimento, seguridad médica y campamentos en una de las regiones más aisladas y exigentes del país. Nómadas Ultratrail funciona bajo una premisa clara, presente pero silenciosa: No Deje Rastro.

Ese encuentro con Ricardo Avilés, director de Baja Travesíes y de la carrera Nómadas Ultratrail, permitió transformar una experiencia de senderismo de largo aliento en una carrera de ultradistancia. Mientras Baja Travesíes aportó una logística probada durante años en eventos como la Travesía Baja 100, Península Trail Running asumió el diseño deportivo, los ajustes técnicos de la ruta y el formato competitivo necesarios para llevar el proyecto al nivel de una ultra por etapas. Así se consolidó Nómadas Ultratrail: una carrera construida desde el terreno, con estructura, criterio y visión deportiva.
“El desierto no es un escenario que se presta, es un territorio que se respeta. Nómadas se construyó desde esa idea, desde la logística y desde la forma en la que el corredor se enfrenta al entorno. En 2026 vamos a cruzar Baja California por su parte más angosta, del Océano Pacífico al Mar de Cortés, recorriendo 135 kilómetros en tres etapas, del 14 al 19 de septiembre, atravesando el Valle de los Cirios, un Área de Protección de Flora y Fauna donde cada intervención debe ser medida y cada huella, consciente”, explica el Mtro. Hernández.
Desde esa mirada compartida, Nómadas Ultratrail no es solo una prueba de resistencia, sino un ejercicio de coherencia entre deporte, territorio y operación. Una carrera que no busca atajos, sino sentido: unir dos mares a través del corazón del desierto, respaldada por un equipo que sabe lo que implica mover personas, campamentos y decisiones en un entorno que no perdona errores.

Director deportivo de Nómadas Ultratrail y de Península Trail Running

Antes de la carrera: mover al desierto
La logística comienza antes del primer disparo de salida. Los días previos están dedicados a la entrega de kits, revisiones, briefings y al traslado de corredores desde Tijuana y Mexicali hacia Playa Altamira, en San Quintín. El trayecto no es un simple traslado: incluye paradas programadas para descanso, alimentación y estiramiento, preparando cuerpo y mente para lo que está por venir.
Al llegar a Playa Altamira, los corredores encuentran su primer campamento. Se asignan casas de campaña, se ofrece un coffee break de bienvenida y se realiza el briefing general donde se explican reglas, protocolos de seguridad, filosofía ambiental y detalles técnicos de la ruta. Desde este punto, la carrera deja claro que el respeto por el entorno es parte del reto.


Etapa 1 – Shawi: del Pacífico al desierto profundo
La Etapa 1 – Shawi, programada para el miércoles 16 de septiembre, es la más extensa del evento. Son 65 kilómetros con un desnivel positivo aproximado de +1,200 metros, marcando la transición de la costa al corazón del desierto central.
La jornada inicia de madrugada. Desde las 5:00 de la mañana, el equipo de cocina entra en acción para servir el desayuno, calculando tiempos y porciones para que el cuerpo asimile los alimentos antes del esfuerzo. A las 6:00 a.m., tras una breve ceremonia de arranque, comienza oficialmente Nómadas Ultratrail.
Mientras los corredores avanzan, el staff se activa en múltiples frentes. Equipos desmontan el campamento inicial, otros se adelantan para montar puntos clave y las unidades 4×4 aseguran el acceso a zonas remotas. Los puntos de hidratación, instalados cada ciertos kilómetros, funcionan como oasis: agua, bebida isotónica, fruta y algo igual de importante, palabras de aliento y control puntual del paso de cada corredor.
La etapa concluye en el campamento instalado en la Misión San Francisco de Borja de Ádac, uno de los sitios históricos mejor conservados de Baja California. Aquí, la logística se transforma en refugio: cena caliente, atención médica preventiva, recuperación física y descanso bajo un cielo absoluto, donde el silencio del desierto empieza a pesar tanto como los kilómetros acumulados.


Etapa 2 – Cirio: el desierto al atardecer
El jueves 17 de septiembre se corre la Etapa 2 – Cirio, un tramo de 35 kilómetros que conecta directamente la Misión San Francisco de Borja de Ádac con el paraje Agua de Higuera, con un desnivel aproximado de +450 metros.
La salida está programada a las 5:00 de la tarde y no existe corte de etapa. Esta decisión no es casual: permite a las y los corredores descansar un poco más, recorrer con calma el entorno de la misión y absorber la paz que entrega este punto histórico antes de volver al movimiento. Es un momento de pausa consciente, de preparación mental.
Conforme el sol cae, el desierto cambia de carácter. El calor cede, las sombras se alargan y el paisaje se vuelve íntimo. Correr de noche en el desierto central es una experiencia difícil de explicar; la luz de las lámparas frontales dibuja el sendero, el cielo se abre en estrellas y el sonido de la propia respiración se convierte en guía. Paso a paso, la ruta conduce a Agua de Higuera, donde el campamento espera incluso al último corredor, con cocina activa, atención médica y un recibimiento que entiende el cansancio y lo honra.



Etapa 3 – Cardón: cuando aparece el Mar de Cortés
La travesía culmina el viernes 18 de septiembre con la Etapa 3 – Cardón, un recorrido de 37 kilómetros desde Agua de Higuera hasta Bahía de los Ángeles, con un desnivel aproximado de +250 metros. La salida se realiza por la mañana, cuando el cuerpo ya carga más de cien kilómetros y cada decisión se vuelve esencial.
El paisaje comienza a abrirse y, en el horizonte, aparece uno de los momentos más esperados de Nómadas: la primera línea azul del Mar de Cortés. La meta está ubicada en el restaurante Roca Vela, en Bahía de los Ángeles, donde el mar recibe a quienes cruzan tras tres días de desierto.
Ahí se realiza la premiación y el cierre oficial del evento. Medallas, abrazos, silencio compartido y la certeza de haber atravesado algo que va más allá de una carrera.


El corazón invisible del desierto
Detrás de cada kilómetro en Nómadas Ultratrail existe un engranaje humano que sostiene todo. Cerca de 50 personas conforman el staff de Nómadas Ultratrail, operando cocina, campamentos, puntos de hidratación, transporte 4×4, utilería, manejo de residuos, atención médica y coordinación general. Aquí no existe el “no me corresponde”. La polivalencia es regla y la cooperación es vital: en el desierto, cualquier error se amplifica.
Este corazón operativo se fortalece con la experiencia conjunta de Baja Travesías y Península Trail Running. Baja Travesías aporta más de 25 años de trabajo en ecoturismo, campamentos y recorridos de largo aliento en entornos remotos. Península Trail Running suma su experiencia en planeación deportiva, diseño de rutas y ejecución de eventos de alto nivel, incluyendo la planificación de recorridos para la CETYS Trail Race, que en 2026 celebra su cuarta edición.


La suma de trayectorias, territorio y personas permite que Nómadas Ultratrail funcione como un organismo vivo: preciso, resistente y profundamente humano.
Inscripciones abiertas
Las inscripciones para Nómadas Ultratrail 2026 ya se encuentran abiertas, con cierre el 30 de julio de 2026. La inscripción incluye kit oficial del corredor, número y playera conmemorativa, transporte redondo desde Tijuana y Mexicali, puntos de hidratación y abastecimiento, seguridad y asistencia en ruta, acceso a campamentos con servicios básicos, transporte de equipaje entre campamentos, alimentación durante el evento, medalla de finisher y comida de recuperación en el cierre oficial.
Más que una carrera, Nómadas Ultratrail es una operación humana que se mueve al ritmo del desierto. Tres días donde la logística sostiene la adrenalina, y donde cruzar la meta significa haber sido parte de una travesía que conecta dos mares, un territorio protegido y una forma distinta de entender el deporte.
Tres días. Dos mares. Un desierto. Una meta.

Costos e información
Los costos de inscripción, reglamento y detalles actualizados pueden consultarse directamente en la página oficial de Nómadas Ultratrail.
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Inscripciones abiertas.
El desierto ya está en movimiento.
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