México resiste la presión japonesa en un partido amistoso que dejó tareas pendientes para el ataque.
En un partido amistoso disputado en Oakland, México y Japón firmaron un empate sin goles que dejó más dudas que certezas para el equipo mexicano en su preparación rumbo al Mundial 2026. Desde el inicio, Japón impuso un fútbol agresivo y dominador, poniendo a prueba la defensiva mexicana y al arquero Luis Ángel Malagón, quien fue el héroe del partido con varias atajadas importantes, especialmente en el primer cuarto de hora cuando rechazó un potente disparo desde fuera del área.



El Tricolor, por su parte, se mostró sólido en el fondo, con una defensa bien organizada liderada por Johan Vásquez y César Montes, pero careció de ideas claras en el medio campo y en el ataque. La primera mitad fue intensa, con México sufriendo para salir jugando y mostrando poca profundidad ofensiva. Jugadores como Raul Jimenez, Orbelín Pineda, Alexis Vega y compañia no lograron conectar para inquietar la portería asiatica.
En el minuto 23, Japón volvió a generar peligro con un disparo desviado que obligó a Malagón a lucirse. A lo largo de la primera mitad, los nipones hicieron gala de su velocidad y buen toque, manteniendo a raya a un México que no pudo controlar el ritmo.
Para la segunda mitad, Javier Aguirre intentó cambiar la dinámica con modificaciones ofensivas, ingresando a Germán Berterame, Hirving Lozano y Santiago Giménez, pero las emociones no aumentaron. México mantuvo una postura defensiva más conservadora, y aunque logró emparejar la posesión, no fue efectivo en ataque.



Un momento clave ocurrió en el minuto 90’+2, cuando César Montes cometió una falta grave y fue expulsado, dejando a México con diez jugadores en los minutos finales. A pesar de la inferioridad numérica, México resistió y el empate sin goles se mantuvo. Japón intentó hasta el último segundo, con un remate de cabeza de Shuto Machino en el minuto 90’+7 a balón parado que pasó alto.
Más allá del marcador, este partido mostró que México tiene una defensa sólida, pero que el ataque está falto de ideas y contundencia, algo crítico de corregir con poco tiempo para el Mundial. La falta de confianza y puntería en la ofensiva fue clara, y a pesar de que Javier Aguirre confía en que el equipo avanzará, la falta de goles y la poca generación de peligro preocupan a la afición.
En resumen, México salió de un partido amistoso donde Japón fue superior en juego, pero incapaz de convertir esa superioridad en gol. La seleccion mexicana tendrá que trabajar con urgencia en el ataque, mientras su defensa es un punto a favor. El Mundial 2026 está cerca y estos partidos amistosos son la última prueba para afinar detalles.
